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domingo, octubre 14, 2007

ARTE & CREACIÓN INDUSTRIAL

















Laboral, ciudad de la cultura

1 comentario:

  1. Anónimo6:07 a. m.

    El silencio de las sirenas era algo todavía más hermoso y mortífero que su canto. Sólo Ulises por su lucidez y astucia pudo salvarse, todos los demás fueron arrastrados hacia la muerte creyendo oír su hermosa música, y si las sirenas hubieran tenido conciencia también hubieran muerto.

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