GOOGLE SITE VERIFICATIÓN

sábado, noviembre 27, 2010

UN TUAREG EN LA CIUDAD



Moussa Ag Assarid es el mayor de 13 hermanos de una familia nómada de tuaregs. Los tuaregs, los hombres azules deben su nombre al color índigo de su vestimenta y sobre todo de su turbante, es un pueblo de cultura nómada o seminómada que se localiza en una parte del territorio de Argelia, Burkina Fasso, Líbia, Mali y Niger. Moussa nació en algún rincón del desierto de Malí hace tiempo, este tuareg no sabe exactamente cuantos años tiene porque como él dice: "en en desierto el tiempo es luz, no horas, ni días". Hace unos años decidió viajar a Europa en busca de fondos. Su sueño era fundar una escuela para niños del desierto y lo ha ido consiguiendo gracias a su tenacidad y la Caravane du coeur. Moussa tiene escritos un par de libros: En el desierto no hay atascos y Los niños del desierto, donde describe su fascinación y perplejidad ante el mundo occidental.

-¿Dónde nació y qué edad tiene?

No sé mi edad, nací en un campamento nómada tuareg entre Tombuctú y Gao, al norte de Malí. He sido pastor de los camellos, cabras, corderos y vacas de mi padre. Hoy estudio Gestión en la universidad de Montpellier. Estoy soltero. Defiendo a los pastores tuareg. Soy musulman, sin fanatismo.

-¿Quién son los tuareg?

Tuareg signifaca abandonados, porque somos un viejo pueblo nómada del desierto, solitario, orgulloso, nos llaman los señores del desierto, nuestra etnia es la amazigh (bererber) y nuestro alfabeto el tifinagh.

-¿cuántos son?

Unos tres millones, y la mayoría todavía nómadas, pero la población decrece... ¡ hace falta que un pueblo desaparezca para que sepamos que existía!, yo lucho por preservar este pueblo.

-¿A qué se dedican?

Pastoreamos rebaños de camellos, cabras, corderos, vacas y asnos en un reino infinito y de silencio.

-¿De verdad tan silencioso es el desierto?

Si estás a solas en aquel silencio, oyes el latido de tu propio corazón. No hay mejor lugar para hallarse a uno mismo.

-¿Qué recuerdos de su niñez en el desierto conserva con mayor nitidez?

Me despierto con el sol. Ahí están las cabras de mi padre, ellas nos dan leche y carne, nosotros las llevamos donde hay agua y hierba..., así lo hizo mi bisabuelo, mi abuelo, y mi padre.... y yo. ¡No había otra cosa en el mundo más que eso, y yo era muy feliz en él!.

-¿Sí? No parece muy estimulante.

Mucho. A los siete años ya te dejan alejarte del campamento, para lo que te enseñan las cosas importantes: a olisquear el aire, escuchar, aguzar la vista, orientarse por el sol y las estrellas..., y a dejarte llevar por el camello, si te pierdes, te llevará donde hay agua.

-Saber eso es valioso, sin duda...

Allí todo es simple y profundo. Hay muy pocas cosas ¡y cada una tiene enorme valor!.

Entonces este mundo y aquél son muy diferentes, ¿no?.

Allí cada pequeña cosa proporciona felicidad, cada roce valioso, ¡sentimos una enorme alegría por el simple hecho de tocarnos, de estar juntos!. Allí nadie sueña con llegar a ser, ¡porque cada uno ya es!.

-¿Qué es lo que más le chocó en su primer viaje a Europa?

Vi correr a la gente por el aeropuerto... ¡en el desierto sólo se corre si viene una tormenta de arena!. Me asusté, claro...

-¿Sólo iban a a buscar las maletas, ja,ja..

Sí, era eso. También vi carteles de chicas desnudas: ¿por qué esa falta de respeto a la mujer?, me pregunté...Después , en el hotel Ibis, vi el primer grifo de mi vida: vi correr el agua... y sentí ganas de llorar.

-Qué abundancia, qué derroche, ¿no?.

¡ Todos los días de mi vida habían consistido en buscar agua! Cuando veo las fuentes de adorno aquí y allá, aún sigo sintiendo dentro un dolor tan inmenso...

-¿Tanto como eso?.

Sí. A principios de los 90 hubo una gran sequía, murieron los animales, caímos enfermos... Yo tendría unos 12 años, y mi madre murió... ¡Ella lo era todo para mí! Me contaba historias y me enseño a contarlas bien. Me enseño a ser yo mismo.

¿Qué pasó con su familia?.

Convencí a mi padre de que me dejase ir a la escuela, Casi cada día yo caminaba quince kilómetros, hasta que el maestro me dejó una cama para dormir, y una señora me daba de comer al pasar ante su casa..., entendí: mi madre estaba ayudándome...

¿De dónde salió esa pasión por la escuela?.

De que un par de años antes había pasado por el campamento el rally París-Dakar y a una periodista se le cayó un libro de la mochila. Lo recogí y se lo di. Me lo regaló y me habló de aquel libro: El Principito. Y yo me prometí que un día sería capaz de leerlo.

-Y lo logró.

Sí. Y así fue como logré una beca para estudiar en Francia.

- ¡Un tuareg en la universidad!.

Ah, lo que más añoro aquí es la leche de camella... Y el fuego de leña, Y caminar descalzo sobre la arena cálida. Y las estrellas: allí las miramos cada noche, y cada estrella es distinta de otra, como es distinta cada cabra... Aquí por la noche miráis la tele.

-Sí... ¿Qué es lo que peor le parece de aquí?

Tenéis de todo, pero no os basta, Os quejáis. ¡En Francia se pasan la vida quejándose! Os encadenáis de por vida a un banco, y hay ansia de poseer, frenesí, prisa...En el desierto no hay atascos, ¿y sabe por qué? ¡Porque allí nadie quiere adelantar anadie!.

- Reláteme un momento de felicidad intensa en su lejano desierto.

Es cada día, dos horas antes de la puesta de sol: baja el calor, y el frío no ha llegado, y hombres y animales regresan lentamente al campamento u sus perfiles se recortan en un cielo rosa, azul, rojo, amarillo, verde...

-Fascinante, desde luego...

Es un momento mágico... Estemos todos en la tienda y hervimos t´w. Sentados en silencio, escuchamos el hervor... La calma nos invade a todos: los latidos del corazón se acompasan al pot-pot del hervor...

Qué paz...

Aquí tenéis reloj, allí tenemos tiempo.

¿Cuando pisó por primera vez Europa vivió más situaciones que le llamaron mucho la atención?.

Cuando vi una película por primera vez no distinguía entre realidad y ficción . Era dificil de entender para mí. La primera vez que pisé Europa estuve una semana en París sin salir de la misma calle. Cuando oía las sirenas me escondía asustado en el Hotel. Otro día pasé por delante de una tienda y la puerta de vidrio se abría cuando se acercaba y se cerraba cuando me alejaba, primero buscaba a la persona que yo creía que debía estar cerrando y abriendo continuamente la puerta para saber quien era y después empecé a preguntarme qué querrían de mí, abriendo y cerrando la puerta a mi paso..

De mi infancia en el desierto me quedo con las canciones de las dunas, París es... el ruido, la bruma, pero también la sabiduría, me gustaría visitar Australia y America Latina, lo mejor del mundo occidental... el hecho de haber inventado el papel y también la comunicación, las tecnologías, la radio. Cuando viajo nunca olvido un bolígrafo. El libro del Principito... es como mi hermano, cuando mi hermano real Ibrahim no está a mi lado, el libro me hace compañía.

-Leyendo el libro me ha dado la impresión de oír al niño que llevamos dentro.

Con mis palabras he intentado transmitir que la gente se oiga a si misma y reinvente palabras en desuso como la bondad, el amor, la felicidad y se olvide un poco de todo lo material, todo lo comprable. Reivindicar los valores del ser, no del tener.

¿Por qué crees que en occidente nos atrae tanto el desierto siendo un medio más hostil para el ser humano?

Porque es el único lugar del mundo junto con el mar donde el hombre se enfrenta cara a cara consigo mismo. No buscamos ni suplantar a nadie ni ocupar el lugar del otro porque en el desierto no hay nadie más. En el desierto la naturaleza se siente, el hombre se da cuenta de lo insignificante que es y piensa: si no tengo agua me voy a morir. Eres conciente de ello. Valora una lata de sardinas, no se plantea si está salada o si hay mucho aceite. Come porque tiene hambre y punto.

¿Qué es el desierto para un tuareg?

El desierto es dificil pero te hace sentirte orgulloso de ti mismo, te hace ser consciente. Allí siento que respiro, que la naturaleza me proporciona oxígeno. Aquí nadie se plantea el acto de respirar, nadie piensa en el oxígeno. El tiempo allí es luz... Sí, exacto, el tiempo en el desierto es luz.

-Háblame más de la jornada de una familia tuareg.

Con la luz del sol empieza nuestro día. Los míos decimos que quien no se despierta con el sol, no aprovecha el día. Todos, incluso los bebés, se despiertan con los primeros rayos de sol. La luz en ese momento es extraordinaria, se ven todos los colores del mundo, se escucha a los pájaros..Tomamos el té durante una o dos horas y nos explicamos qué hemos soñado y cómo preparamos el día. En el desierto todo el mundo sabe lo que tiene que hacer. Los niños pequeños se ocupan de los animales pequeños, mientras las mamás los vigilan y les hablan de Abarai Barai.

¿Quién?

Abarai Barai, es un animal que impide a los niños se dispersen u se alejen. Es un animal de leyenda. Los hombres se van a buscar agua y dar de beber a los animales y las mujeres arreglan las tiendas y preparan la comida..Hacia las tres cuando los animales ya han bebido y la familia tiene agua, todo el mundo come y de 4 a 6 empieza otro de los momentos mágicos, se toma el té, se contempla la luz, no se habla, habla el corazón y sólo se escucha el bru, bru, bru del té. Los animales se recogen alrededor de la tienda, se extrae la leche de las cabras u ovejas y los abuelos y abuelas se quedan con los niños y bebés y empiezan a contarles cuentos mientras las mujeres y sus maridos tienen un momento de intimidad, pueden hablar de cosas que no hacen delante de los niños.

Qué bonito Moussa.

La noche avanza y se oye de fondo la voz del abuelo o la abuela hasta que de repente muchas veces deja de oírse y te encuentras a todos durmiendo. Las mamás recogen a sus niños y todo el mundo se va a dormir porque nos levantamos con el sol. Por desgracia ahora los abuelos se mueren antes porque no hay medicinas para curarlos.

-¿Y antes había medicinas?

Sí claro, la sequía, que tambien afecta al desierto, ha acabado con las plantas y hierbas que se utilizaban para curar a los enfermos.

-¿Es posible seguir siendo un pueblo nómada o semi-nómada?

Es muy dificil, es necesaria la ayuda de los recursos modernos. En Febrero del 2007 salimos de París con una caravana-La caravane du Coeur-con material médico, escolar y vehículos hacia la localidad de Taboye en desierto de Malí. Me vine a Europa para conseguir recursos y la hemos repetido en el 2009 para conseguir crear un dispensario médico.

-¿Y Por qué a Taboye?

Porque en 2002 fundé con mi hermano una escuela, la escuela de Arenas, para que los niños del desierto aprendan a conservar su cultura. Pasamos a buscar a los niños por donde están sus familias, nos los llevamos para que puedan asistir a la escuela y les alimentamos y vestimos con la ayuda de alguna asociación.

¿Recomiéndeme una ruta por el desierto...

Desde Gao en Malí, seguir el cauce del río Niger y después pasar unos días en el desierto, o tambien otra posibilidad es ir hacia el País Dogón. De todos modos yo propongo tomar Gao como punto de partida.


--------------------------------------------------------------------


COMENTARIO


Cuánta sabiduría y cuánta sencillez rezuma esta entrevista... La entrevista es una lección de vida y del tiempo, ciertamenta nosotros desperdiciamos el agua, el tiempo..., Vivimos reprochándonos de lo que carecemos, sin darnos cuenta que lo que tenemos es mucho y nos sobra... Ojalá, tuviéramos un gramo de esta filosofía tan básica para sobrevivir en armonía con la naturaleza, en vez de tantas necesidades supérfulas. Interesante y conmovedora entrevista, "Allí nadie sueña con llegar a ser, ¡porque cada uno ya es!, esta frase parece una revelación, así deberíamos pensar todos. Cómo tiene que cambiar el planteamiento de vida cuando tu objetivo diario es encontrar agua. Aquí no es que nadie se preocupe por el oxigeno del aire, es que nos cargamos la biosfera directamente. Es facil imaginar lo ridículos que les pareceremos, preocupados por no poder amasar tanto como el vecino, por no poder ir a la última moda o no poder ver el futbol en la tele. Me gustaría poder disfrutar de ese silencio. Y escuchar los latidos de mi corazón. Debe ser una forma maravillosa de adquirir conciencia de que estás vivo. Tenemos por delante un reto: ser nómadas de nuestra propia existencia en el desierto urbano de cada día. No es necesario tomar un avión para viajar al Sahara con la intención de simplificar nuestra vida. Si lo hacemos así es porque no entendemos la vida. Con que poco son felices mientras la gran mayoría ambiciona mucho más. Es cierto los tuareg son más felices que nosotros. Me impresionó esta historia. Este entrevista es como una bofetada a tiempo. Derrumba los absurdos esquemas sobre los que levantamos nuestra vida.

2 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  2. "Allí cada pequeña cosa proporciona felicidad, cada roce valioso, ¡sentimos una enorme alegría por el simple hecho de tocarnos, de estar juntos!. Allí nadie sueña con llegar a ser, ¡porque cada uno ya es!."

    Increible... la verdad es que te hace pensar... cuando aqui se te sienta alguien alado en el autobus y ya nos encontramos incomodos... Una gran filosofia si señor

    Tia, Asturianos por europa soy yo, kanko ;)

    ResponderEliminar